lunes, 29 de junio de 2009

Guardar II. Las llaves no se entregan.


¿Qué pasó con los diarios íntimos?


El misterio se ha diluido en la fanatización por el inexorable progreso de la razón que todo busca prever, como también en la percepción sensitiva inmediata; parecería hoy que todo es susceptible de ser analizado, explicado y registrado; como también de ser gozado, tocado, manipulado y comunicado.

¿Qué se guarda? Todo queremos conocer, representar y hacer legible; lo que nos choca, nos atemoriza, de allí nuestra carrera para desencantar el misterio. O bien buscar misterio en las series como Lost...pero no nos bancamos el misterio de la vida cotidiana, ni tenemos paciencia para esperar procesos, sorpresas o incertidumbres felices.


“¿Cómo desear el olvido? ¿Cómo concebir la posibilidad de no sacar provecho instrumental de las cosas que nos rodean? ¿Cómo imaginar tan sólo perder tiempo en algunos casos? ¿Cómo desear no (res) guardar por un instante? (Recomendamos leer DERRIDA, JACQUES, Dar (el) tiempo, Paidós, Barcelona, 1995, pág. 43.)


Hoy los adolescentes y adultos publican su intimidad...como si el valor de ella dependiese de la cantidad de ranking obtenido en las herramientas colaborativas que brinda la red...¿Quedan puertas cuyas llaves hoy no se entreguen?


¿Qué pasa con los maniquíes que quedan exhibidos durante mucho tiempo en las vidrieras?...se desgastan, se deprecian, se abandonan en un sótano húmedo...No corramos ese riesgo para que el mundo no pierda su encanto, su capacidad creativa y su sensualidad.

Cecilia Novello

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Tenés algo para decir? ¿Querés hacerlo?